En abril, aguas mil.
Y es que no se puede ir contra el refranero español… Ese conjunto de sentencias populares que, en ocasiones, tanta sabiduría acumula. Este título tiene, lógicamente, una explicación. Más de uno/a, echando un vistazo al calendario, ya sabrá por donde van a ir los tiros en este post. Efectivamente, la semana santa. Y efectivamente, en minúscula. No sé qué dictaminaría la RAE, pero a mi parecer no debería ser una falta de ortografía. Porque a fin de cuentas, para mí como para otros tantos miles de españoles no son más que, lo que lo que yo pienso que son el resto de países del mundo, las vacaciones de primavera.